Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Edgar Américo Ochoa Pezo

Centro Andino de Investigación Pedagógica

Centralismo y los 100 años de Machupicchu

Centenario de Machupicchu
sin Machupicchu.

A pocos días de celebrar el Centenario del “Descubrimiento de Machupicchu”, El Alcalde de Machupiccchu (Lic. Oscar Valencia) ha puesto en agenda sus condiciones en cuanto al cumplimiento de demandas para la ciudad, poniendo en riesgo las celebraciones del centenario (según el presidente de la comisión de alto nivel para la celebración nacional del centenario). Se ha criticado con cierta injusticia al alcalde Valencia por enviar una carta a la comisión anunciando o advirtiendo que impedirá dichos actos sin no se escuchan las demandas sociales del distrito.
Es triste esperar una oportunidad como esta para poder condicionar al estado en escucha justa. Es posible sea una posición talibalesca; pero existe justicia en la posición planteada por el pueblo de Machupicchu. No existe injusticia mayor que se festeje una fecha tan memorable sin el pueblo de Machupicchu y sin la participación real de sus autoridades. El Alcalde Valencia tiene razón completa; pero le ha faltado agregar la exigencia de la participación de su población.
Se ha quejado el señor Vega Llona (Presidente de la comisión de alto nivel, para las celebraciones del centenario), porque éste (el alcalde) porque Valencia no lo ha llamado y solo ha presentado una carta comunicando sus razones y motivos. Vega Llona, se ha molestado. Ello convoca a preguntarse ¿Esta comisión ha convocado alguna vez al gobierno local de Machupicchu para tomar decisiones?. Ni siquiera ha llamado o presentado “siquiera una carta”, tal vez porque como se dijo una vez, no somos ciudadanos de primera y por lo mismo tampoco somos parte de la comisión “de alto nivel”.
Cuando se hizimos discrepancia por celebrar el centenario sin los dueños del santo; la comisión recién despertó, se dio cuenta que no eran los dueños de la fiesta e intentaron coordinar o convocaron; incluso el Propio Gobierno Regional del Cusco no estaba enterado. Al parecer al señor Vega Llona debemos enterarle que Machupicchu no solo es un ícono empresarial; es, en la voz de María Rostworoski: “…difícil de ser comprendido por hombres venidos de ultramar, preocupados en enriquecerse, conseguir honores o evangelizar por la fuerza natural…”
Esta actitud de celebrar Machupicchu sin el pueblo de Machupicchu, nos recuerda al gran abismo que existió entre el pensamiento del runa andino y el criterio con el que los españoles avasallaron en el siglo XV.
Machupicchu es un gran distrito, una instancia de Gobierno y muchos más que eso: Es la expresión viva de nuestra cultura, de su grandeza, ejemplo real de la armonía de vida del runa andino con su pachamama y de cómo ella se muestra dócil cuando la respetamos, queremos y criamos. Es nuestra vida misma, que generosamente sirve para el turismo; pero que por pensamiento comercial, aun no se potencia para afirmar nuestra identidad.
El trasfondo de todo esto, no es la actitud del gobierno Local de Machupicchu. En el fondo, se trata de la actitud centralista de este gobierno que ya se va y que nada quiso hacer en materia de descentralización y que solo repuso las condiciones para recentralizar el poder en Lima y desde allí se siga tomando las decisiones para todo el país y de manera arbitraria.
El centenario de Machupicchu, planificado, dirigido, implementado desde Lima, con participación exclusiva de otros, con solo cupos para los pobladores de Machupicchu, es una evidencia de la perversión excluyente que siempre ha expresado la poderosa capital.
Lamentablemente no resulta extraño, que el centralismo exprese soberbia ante tan dignificante hecho de pedir el cumplimiento de demandas concretas como la seguridad y anticipación al riesgo ambiental para Machupicchu (la comisión ha indicado que suspendería las celebraciones previstas). Es lamentable también que el Gobierno Nacional haya hecho que el condicionamiento y el chantaje sean un acto legítimo de exigencia de derechos, y todo por política de oídos sordos sobre todo con el sur del país.
La actitud del Valencia (alcalde de Machupicchu) debe ser un nuevo hito regional para poner en agenda la necesidad de afirmar la descentralización del país, como una verdadera oportunidad para tomar decisiones locales con lealtad a las necesidades propias de cada localidad y fidelidad con la construcción de un Perú digno en el que dialogan y crecen todas sus culturas.
Tristemente real, es también, que la agenda descentralista no haya sido de interés político de los protagonistas de las últimas elecciones. Tampoco lo ha señalado con claridad el nuevo presidente.
Sí es necesario; reactivar la voluntad social regional por contar con una región descentralizada que toma decisiones desde el nivel local, con justicia y equidad y caminar hacia la construcción de un Perú con espíritu con el que construía el tawantinsuyo que en términos concretos significa: construir regiones unidas entre sí, interrumpido en 1532.
Finalmente es necesario destacar que Machupicchu, no fue descubierto por Hiram Bingham; incluso el primer mapa trazado de Machupicchu fue hecho por el alemán Herman Göhring en 1874, antes que Bingham naciera. Por último, si fuéramos verdaderamente peruanos, deberíamos estar festejando y dando los laureles a Pablito, el hijo de campesinos de la localidad que llevó a Hiram Bingman a conocer nuestra fortaleza Inka.

24 de Junio 2011



escrito el 8 de Septiembre de 2011 por en General

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