Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Edgar Américo Ochoa Pezo

Centro Andino de Investigación Pedagógica

No Odien las Debilidades de Vuestro Hijos

Navidad y año nuevo se han convertido, más allá de la superflua vida que nos invita el consumismo y de la esperanza de un nuevo nacer en nuestras vidas junto a Dios y retos del nuevo año; en una perversión sónica (por los pirotécnicos) que nos pone ante la oportunidad de volver valientes a nuestros hijos e irresponsablemente los hacemos presos de bombardas y cohetones que terminan en saldo de no menos de dos infantes ciegos y otros mutilados en la región en el último mes del año 2010.
¡No tengas miedo;… son solo cohetes!, solían ser las palabras con las que alenté a mi familia para salir hacia la plaza de armas en busca del nuevo año, lograr la anhelada y tradicional vuelta que nunca he dado y tal vez nunca la daré… tengo miedo a las bombardas y cohetes solía decir mi hijo… ¡tonterías!, respondía yo, si piensan en ello, los atraes y te caerán muy cerca… añadía.
Llegamos a la plaza de armas, los llevé a bailar hacia el atrio… y ¡booommm! una rata blanca o mata suegra en los pies de mi hijo, irrumpió el baile, la gente gritaba, la responsable de haber lanzado el artefacto haciéndose la tonta preguntando sobre el bienestar de mi hijo; el llanto incontrolable de mi hijo, los gritos de mi hija que daban fuerza para que su hermano llore con mayor intensidad, la esposa indignada, el público diciendo groserías y yo tratando de ver cuánto, la bombarda había dañado los pies del niño.
Asustados, raudos abandonamos la plaza de armas, dejando atrás el deseo de la gran vuelta de año nuevo que nunca di y tal vez nunca tenga la oportunidad de hacerlo. Mi hijo en brazos, su llanto asustado, sus pies destrozados, mis brazos quebrados pero decididos a no desistir “hasta ponerlo a salvo”. Caminamos un buen trecho, no había taxi, fueron las piernas las que flaquearon y me llevaron al suelo a sentarme dando señal de frustración al no poder continuar.
Para calmar y disimular la vergüenza ante mi hijo, decidí secar sus lágrimas, miraba sus pies, le daba ánimo, pero no podía ver su alma; solo después de un suspiro que ahogaba su llanto, pude ver que el gran daño no estaba en los pies. Estaba en su alma, en su vida, en su mente, en los conceptos que tuve de sus temores. La rata blanca o como se llame había terminado de destrozar su alma, su confianza por expresar sus debilidades; disculpa por atraer los cohetones me dijo; y terminó de dar cátedra sobre como uno no debe ser como padre. ¿Era él quien los atrajo? o eran expresión de advertencia versus irresponsabilidad e inconsecuencia de previsión o estaba demostrando que nuestras capacidades de anticipación de riesgos es cero. ¿Qué oportunidades tenemos de salir con vida de un campo minado? – solo si otros terminan de pisarlas.
Son nuestros hijos quienes permanentemente nos transmiten debilidades propias, de muchas de ellas somos los padres los autores; nunca les enseñamos a cruzar la pista, no los recogemos del colegio, los llevamos a sitios que no entienden ni disciernen, el internet, la tv globalizada, las religiones, el cambio climático, vemos delante de ellos películas violentas o no aptas para su edad, no sabemos lo que les pasa, les enseñamos parámetros de género distorsionados, gritamos, nos emborrachamos y hacemos problemas, casi siempre encargamos a las escuela toda su educación y cuando no llenamos el vacío inventamos un profesor particular o legitimamos pre sexto, pre primero, pre segundo…, en el mejor de los casos contamos con apoyo doméstico cama adentro y sin estudios. Las relaciones con la familia han pasado a un segundo plano. Ojala, solo a un segundo plano.
Todos los temores y debilidades, son expresión de inseguridad, que es consecuencia de lo que como padres no hemos logrado en los diferentes aspectos y dimensiones de la vida de nuestros hijos. Siendo indiferentes a sus temores y debilidades solo afirmamos sus oportunidades de ser tentados acosado y seducidos por el fracaso y la frustración.
Es importante que miremos con responsabilidad, sus inseguridades y debilidades, no hagamos que ello nos fastidie, incomode o nos haga intolerantes. Hagámonos intolerantes con nuestro silencio, con el tiempo que le robamos y no estamos con ellos, con nuestras incapacidades para atender sus demandas y debilidades.
El sentido de seguridad en niños y niñas se basa principalmente en la relación con su familia, con sus padres. Las relaciones con ellos son el mejor escudo en el que encuentran refugio y protección; son su carta náutica que nos permite naufragar en el mar social de las inseguridades; es cierto que la vida nos proporciona inseguridades y que ello nos provoca temores, pero también es cierto que debemos ayudarlos a ser adultos seguros proactivos, emprendedores y constructores positivos de una sociedad más justa.
Si bien existen diferentes experiencias pedagógicas exitosas para lograr enfrentar y revertir debilidades e inseguridades en niños y niñas, existen también situaciones fundamentales que debemos tener en cuenta a saber: Compartir Tiempo en Familia; Ayudarles a Expresar Sentimientos; Tranquilizarlos, Colaborar y Ayudar a Otros y en el caso de los adolescentes agregar la Participación con los adultos en la definición y construcción conceptual de un futuro deseado. Si fuera necesario pidamos apoyo para profundizar sobre estos temas; pero no volvamos a alimentar las inseguridades de nuestros hijos por el solo hecho de querer hacer cosas que como adultos nos interesa y a ellos como niños o niñas no es significativo.
No odiemos las debilidades de nuestros hijos, podríamos estar tratando con él personaje más importante de nuestro pueblo, de nuestra historia, de nuestras vidas en un futuro próximo y lo mínimo que podemos aspirar es que esos destinos estén en personas que nos transmitan seguridad y confianza.
Solo sembrando confianza se puede cosechar confianza; siempre hay un tiempo nuevo para reeducarnos, lo importante es siempre hacer posible que podemos reflexionar y corregirnos. Una lección pirotécnica de la que he aprendido; este puede ser el inicio o reinicio para ser un padre o una madre diferente.



escrito el 10 de Enero de 2011 por en General


3 Comentarios en No Odien las Debilidades de Vuestro Hijos

  1. Immaropep | 11-01-2011 a las 10:23 | Denunciar Comentario
    1

    Si, probablemente lo sea

  2. Alejandro | 14-01-2011 a las 0:53 | Denunciar Comentario
    2

    Muy de acuerdo con tu artículo.Parece que por Sudamérica existen los mismos problemas e inquietudes educativas que por España. Saludos

  3. eco8a | 08-09-2011 a las 7:58 | Denunciar Comentario
    3

    Alejandro disculpa no haber respondido antes. Sucede a veces que los padres siendo los directos promotores de intolerancias, damos nuestras de incoherencias respecto a los queremos quenuestros hijos e hijas logren.
    La familia por lo general contradice lso esfeurzos de la escuela.

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